El CAPITULO NUEVE

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La Invitación más Grande

 

 

Mi Padre demandó cosas difíciles de mí, y yo questione mi habilidad para hacer todo lo que El me preguntó.

 

Asi que lo llamé diciendo, “Padre, yo no soy el que usted esta buscando para llevar esta carga. Soy demasiado débil e indigno para la tarea.”

 

Y El contestó,

 

“¿Usted negaría la invitación más grande hecha para el hombre?”

 

 

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El ha colocado muchas maravillas ante nosotros, junto con la habilidad de descubrirlas. Debemos hacerlo, y en ese descubrimiento despertemos. Debemos poner nuestras energías en el buen trabajo – en la creación de un mejor mundo para nuestras futuras generaciones y para nosotros mismos.

 

En la creación nos movemos más cerca a El. En el descubrimiento recordamos que aun no entendemos todo, y al darnos cuenta que hay mucho que desconocemos, nuestras mentes se abrirán a las posibilidades interminables de la vida – un obsequio que no puede ser derrochado.

 

Es verdad que El requiere mucho de nosotros – mucho de usted. Es un trabajo difícil. Encuentre la fuerza para tomar la tarea. El le insta a luchar por su propio bien, y por el de todos los que le siguen.

 

¿Es un tonto aquel que cree en el que no se puede ver ni escuchar – quién lucha para un futuro mejor que talvez él no pueda vivir para gozar? ¿O es tal persona un hijo verdadero de Dios?

 

Sea esa persona.

 

 

En esta vida usted es pero un visitante.

El tiempo ha venido para recoger sus herramientas

y prepararse para hacer su trabajo.

 

 

El extiende una invitación.

 

¿Se negará usted?

 

¿La puede negar?

 

Sea el Hijo.

 

 

 

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