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CAPITULO OCHO ***** La Guerra Puede Ser Perdida
Aún cuando entendí el significado de Sus palabras, la impaciencia y el criticísmo crecian en mi, en lo que me parecia Su inacción para terminar con los horrores del hombre contra el hombre.
Así que grité a él enfurezido.
“¿Padre, acaso usted no tiene el poder para comandar lo bueno y hacernos seguir su sendero?”
Y, por primera vez, no recibí respuesta. Mas el silencio no era vacío, ya que en él reconocí que Su sendero es nuestra opción – y al no escogerlo, la Guerra puede ser perdida.
*****
La persistencia de la violencia, el odio y la matanza dicen poco acerca del Padre pero mucho acerca de la humanidad. Dicen nada de Su atención o falta de atención a nuestras muchas transgresiones; ni habla sobre Su habilidad o la incapacidad para pararnos de cometer tales crímenes contra el uno al otro. El no escoge por nosotros lo que hacemos de nuestras vidas.
Somos creados personas con la libertad de tomar nuestras propias decisiones y debemos tomar responsabilidad por nuestras acciones – y sus consecuencias. Ese odio, violencia y matanza persistente es la prueba amplia que la gran Guerra continua. Nosotros no debemos estar calmados en la complacencia de que es más fácil odiar que amar, tomar que dar, y matar que salvar.
Los horrores que observamos son hechos por nosotros. En la continuación de estos horrores, es claro que el mal puede triunfar.
Para asegurar que eso no pase, cada uno de nosotros debemos escoger libremente Su sendero y entrar activamente en la lucha. Aunque la Guerra pueda ser ganada en ausencia de su participación, también puede ser perdida por la falta de ella.
Si el Padre permite continuar la Guerra, o es impotente en detenerla no es importante. Nosotros no podemos saber. Debemos tener fé que El está con nosotros siempre y reforzarnos en Su palabra.
Debemos continuar con la lucha –cada uno de nosotros debe trabajar para asegurar el futuro.
El nos muestra el sendero claro al éxito – si lo escogemos.
El guerrero y el asesino hacen lo inconcebible sin vacilación y sin temor. Debemos mostrar la misma resolución y audacia en ayudar a impedir la violencia, guerra y matanza a través del amor, la compasión e inteligencia. Levantense sin vacilar para ayudar y proteger al débil y al vulnerable del agresor.
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Al seguir Su sendero, usted será confrontado por fuerzas e influencias que entorpeceran su progreso. Las voces de lo bueno y de lo malo son semejantes a ésas de un hombre veraz y un mentiroso. Ellas murmuran y señalan en direcciones que ellas quieren que tome. El mentiroso confunde y distrae para que usted no pueda discernir su manera de la de un hombre veras.
Pero el Padre le ha dado a usted lo que es requerido para tomar la elección correcta – la Ley y su inteligencia. La elección correcta nunca violará la Ley.
La Ley es nuestra brújula –señala constantemente hacia el sendero correcto, constantemente hacia la victoria.
Pruebe su dirección en contra de su Ley, y usted encontrará su verdadero curso.
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