CAPITULO SEIS

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No Hombre se Sienta a la Cabeza de Su Mesa

 

 

El Padre tiene dos leyes.

Ellas son la base sobre lo que todo descansa.

Ellas son inmutables, universales y eternas.

 

 

Amense el uno al otro.

 

 

No permita ningun acto del hombre en Su nombre,

 pero según Su Ley.

 

 
 

Adore el uno al otro

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Todo lo que es justo sigue de aquí, ya ques si usted ama a los demas, usted no les causará daño.

 

 

Usted no matará, ya que al matar usted destruye generaciones,

 y debilita la cadena de la vida que es el Hombre.

 

Usted no soportará falso testimonio contra otros.

 

Usted no codiciará ni usurpará lo que no es suyo.

 

Usted respetará a los demas en todas las cosas,

 como usted sera respetado.

 

 

Asi como nos amamos el uno al otro, así debemos amar y respetar todos los seres vivos. Debemos aceptar control sobre todo lo que El nos ha dado.

 

¿Qué hay del amor y el culto al Padre? No hay demostración más grande de amor para El que la demostración del amor por otros.

 

 

Dé su corazón hacia otros,

en lugar de una rodilla en un culto vacío.

 

Demuestre su amor para El,

 atravéz de pensamientos y actos buenos,

en lugar de palabras y rituales huecos.

 

 

No venere imágenes, pues El no tienen rostro, y no tienen nombre. Sino, vea Lo en todos las caras y en todas cosas buenas, y sepa que El es llamado por muchos nombres buenos. Búsquelo en toda la creación, en el corazón y la mente del Hombre, y principalmente dentro de usted mismo.

 

 Reúnanse juntos a celebrar su fé, ya que al celebrar juntos, su amor por El y por el uno al otro es reforzado y aumentado. Permita que su único ritual verdadero sea la práctica de pensamientos buenos, palabras y actos.

 

Llámelo lo que usted escoga, celebre su fé según sus tradiciones, pero practique en todas las cosas según Su Ley. Todos los que siguen Su sendero son una persona y uno con El, como El es uno con usted.

 

 

Si usted no Lo conoce,

 sigua Su sendero y usted Lo encontrará –

 y lo encontrará según su necesidad.

 

 


 

Actúe no en Su Nombre, pero según Su Ley

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A través del tiempo e historia las palabras del Padre se han corrompido y han sido contaminadas con las palabras temporales y especiosas del Hombre. Usted ha infligido grandes injusticias el uno al otro en el nombre del Padre. Por lo tanto, que nadie actúe en Su nombre, pero sólo según Su Ley.

 

Desdeñe los que adjustan y transforman Sus palabras a sus propios propósitos, procuran imponer Su deseos sobre otros, recomiendan el odio, infligen el dolor, subyugan unos a otros, incitan la violencia y la guerra, o explotan injustamente unos a otros.

 

Reunanse contra cualquiera que discrimina entre la familia del Hombre por cualquier razón, o procura excluir algunos de Su gracia  pues no hay extraños en Su familia. El Padre ve sólo el corazón y mente – no la cubierta frágil que los alberga. No hay género ni color. Todos son iguales, y todos seran amados igualmente.

 

 

Questione palabras y actos encontra de Su ley -

y usted encontrará la verdad.

Su Ley es absoluta y no conoce excepción.

 

 

 

Las Prácticas del Hombre

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Las prácticas del Hombre son el asunto del Hombre, y se deben gobernar por consiguiente. Tales prácticas, sin embargo, no deben violar la Ley.

 

Utilice Su Ley impoluta para diferenciar lo correcto de lo incorrecto, y lo bueno de lo malo, al gobernar sus prácticas.

 

Diferencie Su Ley, que gobierna el corazón y la mente, de lo que el Hombre solo gobierna la práctica.

 

 

Rechaze cualquier ley del Hombre

 que trata de gobernar en el dominio del Padre.

 

 

Deje las transgresiones a Dios solo para El, y las transgresiones al Hombre para usted. Reconcilie sus propios asuntos como Dios reconciliará seguramente los de El.


 

 

 

 

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